«Si tú cambias, todo cambia».

 
Cuando reconoces tus sombras y que forman parte de tu luz, el enfoque y el modo en que vives y sientes la vida, cambia.
 
Reconocernos y reconocerse.
 
A través de mi caminar en los senderos profundos de mi alma, del autoconocimiento y todas las herramientas que me han servido para ello, os traigo con todo mi amor el acompañamiento y guía que a mí y mi alma le han servido para, literalmente, transformarme.

Mi nombre es Beti, y en el año 2017 viví una experiencia que marcó el antes y el después en mi vida; fue ahí cuando este proyecto comenzo siendo Holística espiritual y tiempo más tarde, en el año 2019, pasó a ser lo que ahora es, Sombraluz, la alquimia del alma.

Desde la niñez tuve la empatía totalmente despierta. Me encantaba también fantasear y jugar a hacer magia.
Descubrí a temprana edad el tarot y me apasionó.
Con once años creé mi primer grupo de estudio (sin ni siquiera saberlo yo), fue algo espontáneo y que nacía de mi deseo de compartir mis ansias de sabiduría por la brujería con otras compañeras que también estaban interesadas.
Duró un tiempo en el que experimentábamos, leíamos, creábamos hechizos y lo vivíamos con toda la adrenalina e ilusión.

Pasé por varios episodios que me marcaron desde la niñez hasta la etapa adulta. Experiencias que ahora comprendo como aprendizajes que son.

Exactamente con veinticuatro años, tras pasar por una etapa en la que estuve con depresión y después remonté de modos algo tóxicos, me agoté. Sentía la necesidad de huir de mi ciudad, de silencio, de romper con toda la vida que había creado hasta ese momento.

Y fue ahí, cuando descubrí la meditación vipassana. Me lancé de lleno a un retiro de diez días, en completo silencio, con 12 horas de meditación diarias, sin estímulos externos de ningún tipo. Era tan solo yo, conmigo en el medio de la sierra de Gredos.
Puedo decir que esa experiencia, en esos momentos, fue la semillita que necesitaba para todo lo que vino después.

Volví a realizar más retiros, de cinco días, de tres y algunas sesiones de días sueltos de unas seis horas.

Resumiendo, tras ese cambio, vino la terapia gestalt en grupo de mujeres, me iniciación en reiki usui, ceremonias, temazcales, conciertos medicina, retiros, iniciación en reiki kundalini, lectora de registros akáshicos, cursos de radiestesia, prácticas con el tarot, participando en ferias holísticas, viajes espirituales…
Siempre leyendo, aprendiendo, trabajando en mí misma.

Y fue en 2017 cuando todo comenzó a encajar y tener sentido tras un acontecimiento que me marcó, que me rompió y que despertó al completo mis sombras. Y fue ahí en ese momento, con todo lo que experimenté, que sentí enormemente la llamada de compartir con el mundo todo mi proceso.

Porque si yo pude y puedo, TÚ TAMBIÉN PUEDES.